
Cómo lograr una curación correcta de las PCBs con yoduro de galio
Si ha estado utilizando lámparas de mercurio estándar para la fabricación de PCBs, seguramente conoce los problemas que esto conlleva. Se debe luchar constantemente por encontrar el equilibrio adecuado entre lograr una curación perfecta y evitar dañar las placas.
Es aquí donde entra en juego el yoduro de galio (GaI). Estas lámparas funcionan en un rango muy específico, entre 250 nm y 350 nm. Ese es exactamente el rango necesario para que los recubrimientos resistentes y las máscaras de soldadura funcionen correctamente.
El truco está en el control de la potencia y el calor
Lo importante es que se logre la curación adecuada de los recubrimientos, pero sin convertir el sustrato en un horno. Las lámparas de GaI son ideales porque concentran la energía justo donde es necesaria. No se desperdicia energía en rayos UV de onda larga que solo sirven para calentar la placa.
Pero hay que tener cuidado: si se aumenta demasiado la potencia para acelerar el proceso, se pueden dañar los bordes de las trazas eléctricas. Es preciso sincronizar la densidad de energía con la velocidad del transporte de las placas; de lo contrario, se producirán errores que causarán problemas.
No ignore los componentes físicos
Utilizamos cuarzo de alta pureza para los revestimientos de estas lámparas. ¿Por qué? Porque el vidrio barato filtra la luz que realmente necesitamos.
Pero recuerde: estas lámparas se calientan mucho. Los sistemas de refrigeración deben ser eficaces. Si la corriente de aire disminuye, la temperatura de la lámpara aumenta. Esto hace que la distribución de la luz sea desigual, lo cual resulta en una curación deficiente de las placas. Es difícil solucionar estos problemas después de que ocurren.
Cómo utilizarlas
Incorporar estas lámparas en su línea de producción suele ser bastante sencillo. Están diseñadas para encajar fácilmente en la mayoría de los sistemas UV.
Pero hay algo importante: no basta con reemplazar una lámpara de mercurio por una de yoduro de galio. Funcionan según reglas diferentes. La tensión necesaria para encenderlas es distinta, y la corriente de alimentación también debe ser precisa. Por lo general, pasamos algo de tiempo calibrando la intensidad de la luz. El objetivo es lograr una mayor eficiencia sin perder la calidad de la imagen en los circuitos.