
Cómo instalar correctamente los arrays de lámparas UV-C en gran escala
Las lámparas UV utilizadas para la esterilización funcionan al emitir una radiación de onda corta muy específica (generalmente con un pico a 253,7 nm). Esto hace que el ADN y el ARN de los microorganismos se dañen, impidiéndoles reproducirse.
Cuando se instalan estas lámparas en grandes cantidades, hay que dejar de pensar en “comprar lámparas” y empezar a pensar en cómo distribuir los fotones sobre una superficie determinada. Lo importante es lograr una cobertura adecuada.
Detalles sobre la potencia
Cuando se utilizan estas lámparas a gran escala, lo importante es controlar la cantidad de microwatios por centímetro cuadrado ($\mu\text{W}/\text{cm}^2$). La mayoría de estas lámparas industriales funcionan con vapor de mercurio a baja presión.
El truco está en mantener estable la tensión eléctrica. De lo contrario, las lámparas se queman demasiado rápido. También es importante verificar bien los balastes. Si la salida de energía del balasto no coincide con lo necesario para que la lámpara funcione, habrá parpadeos. Eso no solo es molesto, sino que también disminuye la eficacia de la esterilización.
Tenga cuidado al manipularlas
Utilizamos cuarzo fusionado como material para las envolturas de las lámparas, ya que el vidrio normal bloquea los rayos UV-C. Este tipo de cuarzo está diseñado para permitir que la radiación de 254 nm pase sin problemas.
Pero hay un problema: el cuarzo es delicado. Odia los aceites. Si toca el vidrio con las manos desnudas, las huellas dactilares crean zonas donde la luz UV no puede pasar. Bajo estrés térmico, estas zonas pueden causar grietas en el vidrio. O, como mínimo, bloquear la luz UV. Manipúlelas con cuidado.
El problema del calor
Cuantas más lámparas haya, más calor se generará. Aunque estas lámparas no son tan calientes como los calentadores infrarrojos, si se utilizan 100 lámparas, la habitación se calentará rápidamente. Es necesario asegurarse de que haya una buena ventilación para mantener las lámparas en condiciones óptimas.
Si el aire se calienta demasiado, la eficacia de las lámparas disminuye. Es necesario encontrar un equilibrio entre la potencia de las lámparas y la refrigeración necesaria para mantener su eficiencia.